APUNTES DES- ORDENADOS sobre el transitar en y desde el rol de trabajar con colectivos y grupos.
El abordaje desde lo lúdico en y para la dinámica grupal se ha consolidado en un campo
de estudio que se ocupa en analizar cómo el juego, la creatividad y lo
expresivo influyen en el aprendizaje, la comunicación, relaciones y los
vínculos de las personas que participan en las diversas modalidades colectivas
que se desarrollan en lo comunitario y lo organizacional.
Algunos de los aspectos en los que se basa este
abordaje teórico son:
- El juego como fenómeno y actividad humana que
tiene un valor cultural, social y educativo, que estimula el desarrollo
afectivo, cognitivo y social de las personas, y que permite explorar,
experimentar y expresarse libremente, así como transformar la realidad y su
contexto.
- La creatividad como una capacidad que se
puede desarrollar y potenciar mediante el juego, la diversión y la imaginación,
y que implica la generación de ideas originales, la resolución de problemas, la
innovación y la transformación de la realidad³.
- La diversión como un elemento motivador, que
genera interés, placer y satisfacción en el proceso de aprendizaje, y que
favorece el clima emocional, la autoestima y la confianza de los
participantes².
- La dinámica grupal como el conjunto de
procesos que se dan en un grupo, que afectan a su estructura, funcionamiento,
comunicación, roles, normas, liderazgo, cohesión, conflicto y toma de
decisiones⁴.
- La relación entre lo lúdico y la dinámica
grupal, que se basa en la idea de que el juego, la diversión y la creatividad
pueden mejorar la calidad de las interacciones, la participación, la
cooperación, la integración, la solidaridad y el sentido de pertenencia de los
miembros de un grupo.
La teoría sobre lo lúdico y la dinámica grupal
tiene aplicaciones prácticas en diversos ámbitos, como la educación, la
animación sociocultural, la intervención social, la salud, el ocio, el deporte,
el arte y la empresa. Su objetivo es facilitar el desarrollo integral de las
personas y de los grupos, así como promover el cambio social y la
transformación de la realidad.
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En el marco de una de las tanas conversaciones: " praxis en
movimiento". Este planteo conceptual y operativo es el que hoy en acuerdo
con Lilián Toledo , estoy convencido nos plantea una multiplicidad de posibilidades de
ser mas activos en nuestras acciones e intervenciones.
La charla
claramente colaboró con nuestro planteo de transitar flexible pero firmemente
por territorios poco amigables de una sociedad agobiada por el consumo y la
inmediatez. Poder parar para imagina, pensar, sentir y hacer es muy necesario.
Si dudas fue un
aporte apoyado desde lo que denominamos el método pichoniano, camino que
entendemos congruente con esta definición la praxis en movimiento.
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Coordinar
con estas coordenadas, requiere -entonces- formación, entrenamiento para estar
en ese lugar donde ser soporte y aporte para esos ir siendo que se producen en
las grupalidades. Cambios, devenires, sobreentendidos, malentendidos: un flujo
incesante que no se detiene y que toma cuerpo bajo la forma de conflicto.
Podemos
afirmar también, que coordinar grupos o equipos es una tarea política, que
colabora -a su vez- con una recreación de lo político en la medida en que ayuda
a entretejer polis; una poli hoy jaqueada sistemáticamente desde la
subjetividad emergente de un mercado erigido como único horizonte posible para
lo social. La tarea del coordinador consistiría, en definitiva, en sostener el
espacio y el tiempo para que tenga oportunidad el vìnculo social complejizado
y enriquecido.
El
devenir de las tareas que se enmarcan en la función de coordinar grupos y
equipos en los distintos escenarios, es un tema que se recorta cada vez más en
las tramas colectivas y organizacionales y que adquieren mayor importancia en
tanto el grado de relevancia que dicha función implica. Al decir recorte, nos
referimos a que es colocada en posición
de figura potente recortándose e instalándose a distancias largas dentro de una
trama , que cada vez menos parecería sostenerla.
La
función de coordinar implica a quien la
desarrolla desde su integralidad; esto es, desde su cuerpo, sus deseos, sus
miedos y su capacidad de sorprenderse.
Estas
dimensiones se integran y convergen en un rol, un personaje, una figura que
necesariamente requiere ser pensado, revisado, reforzado, potenciado.
Desde
esta propuesta que hacemos con el formato de Seminario nos proponemos generar
un escenario donde poner en juego las vicisitudes que implica ese rol y todo el
despliegue y complejidades que el desarrollo del mismo implica. Concretamente
proponemos compartir un método basado en una mirada dialéctica, fundamentado en
la articulación entre la praxis, el sentido pedagógico y la producción de
novedad pertinente, en tanto producción colectiva de conocimiento.
Coordinar
no es mandar. Ni deja de serlo. No es ejecutar, ni lo elude.
Es
pensar y convocar al pensamiento; es sentir y no dejarse invadir `por los
sentimientos.
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